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Néstor Oscar Morris
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A  Ñ  O     2 0 0 4

 
EXPERIENCIA
 
De haber sabido entonces
en el momento justo
en el lugar preciso
donde dejar la huella
que olvidaban los pasos,
hoy no estaría astillado
el fondo de mis ojos.
 
Pudo ser diferente
(incluso más escasa)
la cosecha que supo
resguardar esta historia.
Pero no
se dio asi.
La foto que repaso
es realidad a secas.
 
Bajando mi ladera,
entre filosas piedras,
no resulta sencillo
optar por una senda.
De todos modos, busco
no arrugar estas horas,
las que luego recuerde
cuando me siente a verlas.
 
 
UN SOL DISTINTO
 
Ahí estaba el Sol,
lleno de alientos,
detrás de la ventana
en que esperaba.
 
Las nubes eran hojas
de un otoño pausado
en suave brisa.
 
Plegué el pasado
hasta donde alcanzaron
mis posibles
y me aferré al sereno
remanso de un mirar
amaneciendo.
 
 
MAÑANA
 
Para un hoy
que sabe postergarse
hay una sobredosis
de mañanas
(que acostumbran cargar
con pólvora mojada).
 
Mañana empiezo
mañana mismo
mañana yo.
 
En tanto sostenemos
¡Cómo se pasó el año!
 
 
CUASI SONATINA
 
Vos que viajás en bondi como yo,
bien sabés que a las siete,
el cole va más lleno
que una empanada hecha
por la abuela,
que joden las mochilas en la espalda,
que aunque encojas los pies
igual te pisan,
que hay axilas repletas de misterios
intentando escaparse de su encierro.

Entonces, hay que ser
un poco más gentil con la otra gente,
tener en condiciones los retenes
para no empeorar lo que antes dije,
sino, después serás uno de tantos
que la van de dormidos inocentes
o se pintan la cara de no entiendo,
como perro fifando entre la gente
.
 
 
CEPOS
 
"...esta lapicera no me sirve
esta lapicera escribe todo
menos lo que yo quiero
esta lapicera está hecha
para otra gente."
 
Juan Carlos Moisés (1979)
-
 
Nadie puede intentar
escoger ciertas olas
del mar y encajonarlas
porque no le son gratas.
Tampoco encadenar
el pasar de algún viento
ni saltear al Otoño,
por no barrer las hojas.
Del mismo modo, nadie
debería pretender
elegir las palabras
que salpica una pluma.
Es que allí, están las alas
que tienen las personas,
para volar del modo
y al lugar que les place.
 
En tanto respetemos
al resto de las voces,
no hay sitio para cepos
a esta altura del mundo.
 
Si alguno se opusiera
a compartir los cielos,
a ejercitar el don
de opinar escuchando,
aun no entendió porqué
la libertad nos nutre,
aunque se pague tanto.
 
 
ESTRELLAS
 
"...pero, al pasar por la senda,
lloró de amor, con un aire
viejo, que estaba cantando
no sé quién, por otro valle."
 
Arias Otoñales  - Juan Ramón Jiménez
 
-
 
De pronto, ya era noche.
 
En aguas del estanque
mecían las estrellas,
como invitándome
a espiar su misterio.
Desnudo, algún recuerdo,
sabiendo ser efímero,
me incitaba a saltar
sobre un tenaz pasado,
encanecido ya
de tanto invierno.
 
Por una senda llena
de hojas secas, cautivas,
dejé que se marchara
a teñirse de olvido
y me quedé buscando
figuras en la luna,
que asomaba despacio
sobre el monte dormido.
 
 
AUSENCIAS
 
El tiempo
enhebra ausencias
delante de mis ojos.
 
Como pétalos, caen
imágenes gastadas
de tanto recordarlas.
 
Peregrina se ha hecho
el alma, en su buscar
ecos perdidos.
 
Sin deseos de volar
bajo la escarcha está
una sonrisa.
 
 
CIELO
 
"...pero el que dice cielo y se desposa
con lo que ven sus ojos en la altura
no ha dicho nada. El cielo es otra cosa."
 
Otro Cielo - Horacio Rega Molina
de "Sonetos con sentencia de muerte"
 
-
 
¿Cuánto tiempo he pasado
sin contemplarte entero!
 
Te nombré muchas veces
y pellizqué algún punto
de toda tu grandeza,
cuando viajé mis sueños
sobre naves que nunca
supieron de gaviotas.
 
Hoy, que tengo los ojos
más cerca de mi cuerpo,
vuelvo a mirarte, inmenso,
acogedor, eterno.
 
Me conmueve saberte
supuesto de un encuentro.
 
 
A DON DOMINGO CURA
 
En su salsa. Hay veces en que la ocasión justifica el lugar común. Esta es una de esas veces: el sábado, cerca de las 22.40, el gran percusionista santiagueño Domingo Cura murió cuando estaba tocando el bongó sentado en una silla, en el escenario del teatro Lola Membrives. Acompañaba a Chico Novarro en su espectáculo Un autor en concierto
Gabriela Saidon.  DIARIO CLARIN  Noviembre 15, 2004.
 
La muerte, a veces,
no avisa que planea
consagrar a otros nidos
el rumbo de algún vuelo.
 
Desde una lata, entonces
hasta el bongó, esa noche,
interminables voces
salieron de sus manos.
 
Era orgullo tenerlo
compartiendo escenario,
sin importar el ritmo
ni la edad del aplauso.
 
¡Bombos legüeros lloren
sus parches en un trueno!
 
Era noviembre, un sábado.
Santiago del Estero
callaba por un rato,
se le marchaba un hombre
quedaba su legado.
 
 
RECLAMO
 
Le reclamo a mis ojos
que se asombren por algo,
que me empapen las manos
con fértiles palabras,
para sembrar sentires
y cosechar un verso.
 
Ahora que los ecos,
callaron las caricias
y no ubica su cauce
mi torrente en espera,
terminé como un mudo
peñasco entre las olas,
aturdido de voces
sin encontrar la propia.
 
Por eso es que persigo
algún filo del Sol,
una espina bravía,
un remanso a estrenar
y cualquier sintonía
que me ayude a sangrar
cierta letra escondida.
 
 
DEBERIAS COMPRENDER
 
Deberías comprender que la distancia
no tiene que rimar con imposible,
deberías comprender que los silencios
no siempre corresponden a un olvido,
deberías comprender que el buen cariño
refulge mucho más ante lo adverso,
deberías comprender que si aún sigo
es porque te supongo en mi camino.
 
 
RESTOS
 
Me sigues doliendo.
 
(no borra tu huella
el paso del tiempo)
 
Busco una verdad
donde suicidar
los viejos recuerdos.
 
La luz claudicó
y tu sombra, igual
asoma en silencio.
 
 
DETALLE
 
Te quiero con el conjunto
de los te quiero que existen,
con el que pensé extasiado
al tiempo que apareciste
y el de ahora, confirmado
por las horas que me diste.
 
Te quiero de cualquier forma
en que amanezca tu día,
si vas con ojos nublados
intento con mi alegría
y si el sol te ha consagrado
me sumo a tu algarabía.
 
Te quiero porque sos puerto
que me aguarda sin censuras
y apagas las rebeldías
de mis sueños postergados,
volviéndoles la osadía
con tu beso acostumbrado.
 
Te quiero, en definitiva
y no importan los motivos,
quiero tenerte a mi lado
lo que resta todavía,
de ese futuro pactado,
allá lejos, cierto día.
 
 
EN UN BAR
 
Dos tazas de café
siguieron conversando
a poco de partir
la última sonrisa.
 
Se fueron los que estaban
pero igual
su huella rondará hasta mañana
cuando vuelvan a entrar
segando olvidos.
 
 
LABERINTOS Y FANTASMAS
 
No voy a suicidar inútilmente
el pequeño destello de esperanza,
que aguarda silencioso un derrotero
para sembrar la brisa de su paso.
 
Son tantos los naufragios declarados,
que uno teme cegarse por completo
y apaga de antemano la sonrisa,
para no verse envuelto en otro llanto.
 
Asi, va postergando los posibles
retoños indefensos que se ofrecen,
sin ver que el agua pasa y ya no vuelve,
como pasa la luz de algún instante.
 
En tanto, se amontonan los te quiero,
se vuelven indefensos los suspiros,
y en un lugar, ajeno a lo que vemos,
aguarda una tibieza su alborada.
 
 
OCASO
 
Un laberinto de dias archivados
nos llevó a este silencio que lastima.
Las ansias se gastaron, los suspiros
cambiaron sus raíces por espinas.
 
Con un adiós de espuma entre la arena
se escurren, sin batalla, los momentos.
 
No queda puente indemne que permita
cruzar esta penumbra mansamente,
como para intentar mirar de nuevo
las páginas que fueron nuestra suerte.
 
 
PICHUCO
 
Quién no intento rezar,
el verso nostalgioso
de un gotán como Sur?
Ese sentir,
que el Gordo nos dejó
desde su fueye,
para que lo perdure
y nos perdure.
 
Recordando el frasear,
del corazón latiendo
entre sus manos,
se me apretuja el alma
de aceptar, otra vez,
que los ángeles piantan
de este fango.
 
Andará por allí,
marcándole silencios a Floreal,
madurando con Manzi algo sin par
o a dúo con Piazolla
tocando inspiración, para que Dios
entienda como habla el bandoneón.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Gracias por su comentario.
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