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Néstor Oscar Morris
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A  Ñ  O     2 0 0 4

COPLAS DORMIDAS
 
La canción que yo tenía
para nombrarte ha dormido
la acunaron en silencio
los duendes de los olvidos.

El mar se roba las huellas
que dejamos en la arena
como los dias al beso
que tibio late en espera.

El jardín que no cuidamos
pronto de matas se llena;
todo amor, si es maltratado
verá florecer las penas.

El cielo que te acercaba
al vuelo de mis cortinas
parece un cuadro que lleva
en vez de estrellas, espinas.

La canción que yo tenía
para nombrarte ha dormido,
la acunaron en silencio
los duendes de los olvidos.
 
SEÑORA , USTED

Yo no voy a llamarle compañera
para no limitar lo que me vale
ya que cruza con creces la frontera
de las definiciones más normales.

Usted me conmovió desde el comienzo
como un amanecer de roja arena
y ocupa mi sonrisa si la pienso
aunque el día se rinda ante la pena.

Usted tiene palabras que escasean
creciendo en el lugar donde uno habita
ternura y equilibrio hacen que sean
el trago que mi alma necesita.

Sus ojos me renuevan la confianza
para escalar los cielos que he soñado,
no temo que naufrague mi esperanza
sabiéndola señora a mi lado.


REMIENDOS

En un recinto abstracto
de mi memoria habitan,
pobladas con murmullos
de antiguas emociones,
imágenes furtivas
de amaneceres blancos.

En ocasiones sueltan
su penar unas alas,
que el tiempo luego zurce
con un saber de siglos.


LIBRETO

Yo sé que alguno ha escrito mi libreto
sin consultarme nada, por supuesto.

El único detalle que conozco
es el que menos llega a interesarme
y no hay alternativa razonable
de que me puedan dar otro anticipo.

Espero que no jodan y se banquen,
los dueños de la obra, que improvise.
Tan chico es mi papel que nadie -creo-
llegará a darse cuenta si lo intento.


LAS COSAS SIMPLES

Prefiero
las comidas
los poemas
los ambientes
y también
las personas
simples.
 
Se gustan
desde el primer bocado
se entienden sin tropiezos
y da placer quedarse
e intentar habitarlas.
 
ULTIMAS TARDES DE OTOÑO
 

Danzan al aire las hojas
como el viento les reclama
y un velo de nubes blancas
opacan esta mañana.
 
Las calandrias hoy no saltan
cantando de rama en rama,
no quieren que la tormenta
llegue a mojarle las alas.

Hay detrás de la ventana
una muchacha que aguarda,
al dueño de su ternura
con la mirada y el alma
.
 
 
ATARDECER

La tarde apenas roza ciertos techos.
Se le apaga la luz como el latido
al linyera que aguarda
perdido en el enésimo sopor.

Un lejano poniente enrojecido
anuncia que mañana
no habrá nubes ajenas a las mias.

Yo quisiera creer en lo posible
pero ladran a coro los fantasmas
que habitan cada cuarto
de mi vieja y robusta soledad
y espantan el consuelo
de algún sueño.


DOBLE FILO
 
No sé si odiar

               o agradecer

               a la fugacidad

               de todo lo que ocurre.



               A veces pienso

                          no hay que olvidar

                          para evitar historias

                          repetidas

               (... o al menos intentarlo)



               En otras tantas digo

                          ya pasará.
 
 
AHI ESTAN

Ahí están
los días que te quedan
esperando que vos
los determines.
No creo en la simpleza del destino
que asigna a la fortuna
buena o mala
el saldo que tu vida
acredita en su cuenta.
Sos vos
el principal gestor
de tus remansos.
Aunque te hayan robado
las ruedas
el motor
y los pedales
no pueden secuestrarte la esperanza
de pretender un sueño y coronarlo
y si no fuera así
es importante
la suerte de mirarte en un espejo
y no bajar la vista
aunque te duela.
 
 
EL RESTO
 
Por más que raspo el fondo de la lata,
las chirolas que tengo no me alcanzan
para pintar la pieza con milagros.
La voz de los mosaicos me recuerda
que hay un atardecer buscando písta,
que aunque tenga el ayer descascarado,
cayéndose a pedazos sobre el sesgo
de la mejor sonrisa que me queda,
el cielo está muy alto y ¡Pobres alas!
las empeñé hace tiempo el algún sueño,
del que nunca volví como quería.
 
 
DIGAMOS, ANTEOJERAS
 
Piel morena, mirar triste
como anticipando al tiempo;
avergonzada la voz
por culpas que desconoce,
anda buscando el pequeño
milagro que otros le niegan.

Piel morena, dientes blancos,
brillantes como su alma,
para acompañar el gracias
que sin condición escapa
y duele como una daga
dormitando en las entrañas.

Piel morena, sueños breves,
penita que se hizo amiga;
quiera Dios que esas angustias
se derritan como nieve
y despierten los jardines
adonde tu paso llegue.
 
 
AVC (S juego)
 
A tientas, sin timón, yo continúo
buscando la señal que sea el impulso
capaz de aproximarme hasta tu puerto.
Detrás de cada huella que he gastado,
estrellas claudicaron en mi cielo
favoreciendo el peso de las sombras.
Garúa sin cesar todo el pasado
-hermoso- que supimos regalarnos.
Intangible, la luz de tu recuerdo,
jamás palideció entre mis sueños.
Kamikazes los dos, fuímos un dia,
luchando contra absurdos imposibles,
llevándonos las manos y el aliento,
mirando hacia el lugar que habíamos dicho.
Nada hacía prever el desencuentro
o tal vez no quisimos darnos cuenta,
pero la noche supo encarcelarnos.
Quizás añores los viejos momentos,
reductos donde nada era imposible
siguiendo la verdad de los impulsos.
Todo lleva su tiempo y las semillas
usualmente germinan en Septiembre.
Ven que te espero aquí, todo está en orden,
Wagner suena Valquirias como siempre,
xerófitos claveles florecieron. Verás,
ya no habrá noches faltas de sosiego
zanjemos de una vez este desierto.

QUIEN OLVIDA REPITE
 
Ya enterraron,
a los pequeños mártires
de la triste Beslam
y quedan cientos más
llorando su dolor,
tiritando de horror
sin entender la angustia.
 
En su incesante andar,
la inercia general
archivó esa locura,
como tantas atrás.
 
No se puede negar:
quien olvida repite
su cuota de fallar.
 
ESPINAS
 
Uno tiene el error
de querer encontrar
el motivo o razón
de todo lo que pasa
y la vida no es más
que un oscuro cajón
sin manual de instrucción
en el cual damos vueltas.
 
Cada tanto mover
las fichas de lugar
para no permitir
que nadie se acostumbre.
Volver a comenzar
exige siempre más
y nos duele aceptar
que haya noches eternas.
 
Parece estupidez
que aun sabiéndolo así
no se quiera tomar
las cosas como vienen,
pero sólo quizás
podría disfrazar
la risa que calló
el andar de las horas.
 
Uno tiene el afán
de volver hacia atrás
las fotos que no están
a gusto de los ojos,
pero el juego no dá
la chance de cambiar
ni el silencio por voz
ni la pena por suerte.
 
AL FILO DE UNA LAGRIMA
 
Se está volviendo ciego el breve anhelo
de hacer reverdecer entre silencios
un brote, alborotado de ternuras.
Las huellas se endurecen o se borran
y el cielo no parece tan cercano.
Me apresa una mentira sin salida,
un idioma de amor que había olvidado,
justo, cuando me quedo sin palabras.
Es que la soledad todo se roba
en su afán de sentirse acompañada,
se ahogan los murmullos y la risa
y enciende cicatrices la mirada.
Las voces se despiertan por las noches
con su frío discurso maltratando
un lado que le duele hasta a las sombras.
Sólo falta que ataquen los violines,
que los cristales cuenten de la lluvia,
para empujarme al filo de una lágrima.
 
 
LA NORIA
 
Gastar otra mañana
acobarda las ganas de abordarla.
Cada vuelta de noria es como un lazo
que estrangula las horas
sin un gesto.
 
La canilla gotea
(es inconsciente)
el resto del motivo que le queda.
 
CENIZAS
 
Diría
si usted tiene poblado el cementerio
con sueños que murieron hace tiempo
vaya exhumando algunos
los apila
los quema en cierta forma conveniente
y tira las cenizas de manera
que el viento se las lleve para siempre
 
Escuche
posiblemente vea en poco tiempo
que vuelven a llenarse las hileras
entonces recomiendo
pare el vuelo
arrímese al umbral de lo posible
y trate que los pasos que le quedan
no pasen más allá de su frontera
 
PERFUMES
 
Esta ropa que llevo,
no aguanta más remiendos
ni costuras.

Fracaso en realizar lo elemental,
para poder dejarla presentable
al horizonte breve de mis ojos.

Del perfume, una brisa
nos puede conmover
profundamente.
Rumores de nostalgia,
también logran bucear
cierta ternura.

Pero cuando el sopor
de lágrimas sin eco nos aturde,
hay que cerrar el frasco de una vez,
despejar las ventanas y mirar
la planicie que aguarda
nuevas huellas.
 
CIELOS
 
El día se ha bebido
todo el gris a su alcance
y es temprano.
Frías agujas mojan
este ignoto Septiembre / acobardado.
Un lapacho me invita
por su rosado cielo
a zambullirme
y tejer las raices
capaces de afirmar
raídos sueños.
Mis ojos no comprenden
como es que pueden ver
(viejo misterio)
Escapa la sonrisa
por las estrellas tímidas
de un nombre.
 
 
H/O/Y
 
Soy la mitad de un sueño
que adormeció sus alas
 
una estela que intenta
alcanzar y no llega
 
cierta copa de espinas
 
el reflejo marchito
de la risa de un día.
 
 
SIN DARSE CUENTA
 
El hombre opaco
que vive en la cortada,
nunca tuvo una flor
manchando el césped.
Su casa es gris,
un paisaje evadido
de algún olvido
que se perdió en el tiempo.
 
Resulta extraña
su manera de andar:
cada tres pasos,
cuatro
o cinco quizás,
abruptamente,
voltea su mirar.
Deriva al suelo
como quien cree
que algo cayera.
(Sin darse cuenta
lo que lleva perdido)
 
COSITOS (4)
 
Cuatro paredes
 
Es común que vivamos
entre cuatro paredes:
sentimientos, preceptos,
realidad y esperanza.
Los primeros nos muestran,
los segundos nos marcan,
la realidad empuja
y la esperanza, calma.
 
Cronología
 
Duerme en las manos /ciego
hasta que estalla
urgido por el alba de otro sueño.
Teje un rayo palabras / abrazadas.
Torrente / Luz / Misterio
(en cascada)
 
Tibieza
 
Esta leña encendida
intenta demostrar
que nos puede entibiar
aun aquello que duele.
 
Reflejos
 
Yo me miro en su agua,
él se encuentra en mis ojos.
¿Qué pensará el arroyo
del rumor de mi espera?
 
OJOS NEGROS
 
El destino le ha robado
dos mordiscos a la noche
para guardar en tus ojos
la magia de su derroche.
El brillo de alguna estrella
en ellos quiso quedarse
por eso al mirarte niña
el cielo tengo a mi alcance.
 
LA CARRERA DE MIGUEL
 
Era uno de nosotros,
aunque muchos ignoren el detalle.
Amaba la poesía,
como amaba correr
y a sus amigos.
 
Tucumano y jovial,
ardiente y llano,
lo llevaron las listas
sin regreso.
 
Hoy andará montado
en algún viento,
silbando entre los montes,
dando vuelo
a la torcaza mansa
que ignoraron,
los dueños del horror
y sus secuaces.
 
(Miguel Sánchez - 25 años
desaparecido desde el 8/1/78)
 
 
POR SI MAÑANA FUERA
 
Por si mañana fuera
que se acabe esta dicha,
la pequeña que tienes,
la insuficiente acaso,
no la pierdas a ciegas,
disfrútala, extendida
por todos tus rincones.
No descuides la llave
que puedes no encontrarla,
entre tanto caótico
aroma dando vueltas.
 
Malgasta la sonrisa,
intenta contagiarla
y recuerda creer
que eres feliz acaso,
con las limitaciones
que nadie esquivar puede.
 
Así, juntando sueños,
ignorando la muerte,
creyendo en lo posible;
por si mañana fuera
que esta dicha se acabe,
hazle honor a las horas
y a todo lo que vale.
 
JUAN IGNACIO, UN HERMANO
(igual que tantos)
 
Parado en algún punto
hostil, como la culpa,
sobre el filo de todos
los días ya pasados,
mirándose las manos,
pensando que pudieran
brindarle alguna excusa
que vedara el camino
al desfile de lágrimas,
se atraganta en las horas
recolectando angustias,
Juan Ignacio, un hermano.
Como albañil que fuera,
edificó los sueños
que otras almas tejían,
sueños como los suyos
aunque en distintos vuelos,
porque nunca intentó
habitar una rama
más allá del ligustro,
puesto que gorrión era
y ahí estaba a su gusto.
Con su pura miseria
golpeando los tambores,
sonándole en las tripas,
mojándole los ojos,
recorre silencioso
vaya a saber que cielos
de viejos resplandores,
cuando llegaba a casa
con las bolsas repletas
y una sonrisa ancha
corriendo en los rincones.
Sus venas hoy se hinchan
de sudar para adentro
y no hay noche serena,
ni una ventana clara,
donde el humor se vuelva
a pintar con campanas,
anunciando que el alma
regresa a sus andadas,
como hace el trébol fresco
de cada madrugada.
Hoy descree de todos,
de lider reaccionario
y del poder de turno,
sabe que aunque se llenen
la boca con palabras,
no son las mismas camas,
ni parientes migajas
las que llevan las cenas
por la noche en sus casas;
y los ojos pequeños
no tienen la tristeza,
ni las tantas preguntas
que abundan en su mesa.
No acepta ser insulto
de sus propios hermanos,
ni limosna arrugada
entre cartones viejos
y latas aplastadas.
Reniega que lo habiten
tinieblas por ideas
y sus ganas no bastan
para atrapar los dias
que pasan desolados
cargando con la vida,
como un tenaz pecado
que jamás cometiera.
Tiene miedo de pronto
a que se nuble el cielo
de sus ojos tranquilos,
firmes, pero tranquilos
y desemboquen rios
de lodo sin frontera,
arrastrando las pocas
estrellas que aún le quedan,
hacia una tierra ajena
donde muere la siembra.
Juan Ignacio procura
encontrar en los rostros
que cruzan su tristeza,
una fuente que nutra
el brote que no suelta,
porque es como el lucero
de su noche más negra,
el rescoldo que aguarda
encender la esperanza
como a leñita seca.
Ocurre que este vuelo
no se acaba en si mismo,
tiene una compañera
y el jardín florecido.
Por eso es que digiere
más allá de su enfado
y se aferra al volúmen
menor de cada triunfo,
esperando que dure
algo más que un relámpago.
Juan Ignacio, quizás
Carlos, Ramón o Alberto.
No hay nombre ni ciudad
que escapen al agravio
que significa estar
con los brazos dispuestos
y el porvenir, desierto.
 
 
ARENAS
 
No le pidas verdores al desierto,
cada tanto un remanso
breve
siempre.

Adiestrando el mirar puede que encuentres
ciertas gotas de miel
des per di ga das
que engañan al mutismo de las horas.

Más allá
más arena
(confundida).

Absurdos espejismos
largas sombras
y una noche vestida con inviernos
donde claman silencios los recuerdos.
 
 
INTERSECCION
 
Un rio.
Frente a frente
dos orillas se espían.
Generalmente cerca
jugando paralelas
(a veces falla).

Nunca serán un punto
en esas aguas.
 
 
 

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